Mezzo Piano
del polvo venimos
domingo, 5 de marzo de 2017
Easy Meat
"Tengo que admitir que estoy un poco confuso,
a veces me parece como si sencillamente
estuviese siendo utilizado.
Tengo que permanecer despierto, e intentar
sacudirme este reptante malestar.
Si no me mantengo firme en mi terreno,
¿Cómo me las voy a arreglar para salir de este laberinto?
(...)
Cada persona es un asesino.
Quien nació en una casa llena de dolor,
quien fue enseñado a no escupir en el ventilador,
aquel a quien el hombre dijo lo que debía hacer,
quien fue amaestrado por personal adiestrado,
quien fue equipado con collar y cadena,
quien recibió un asiento en la tribuna,
quien estaba abandonando la manada,
quien no era más que un extraño en casa,
quien, al final, fue pulverizado,
quien fue encontrado muerto al teléfono
quien fue arrastrado por la piedra."
Fragmento de "Dogs" - Pink Floyd
lunes, 6 de febrero de 2017
Unbreak
Te hablo desde aquí, desde el lugar en el que me siento ahora, desde el futuro. Seguís y sigo viendo a aquella parte de mí; esa persona que se quedó pensando un millón y medio de formas de volver a tu mundo, de hallarse disculpada para empezar de nuevo. -sin éxito, por supuesto-. Escandalosa, caprichosa, posesiva.
La que por impotencia cometió errores, uno atrás de otro, y que ahora resultan tan extraños como tristes, pero que nunca dejan de ser reales y presentes. Mentirosa, manipuladora, dañina, egoísta.
Quien se pasó días y noches extrañando, y te llevó consigo a todos los lugares por los que pasó, quien esperaba encontrarte y analizaba las posibles reacciones que podrían tener ambos. La que perdonó, siéndole luego imposible soltar recuerdos, risas y sentimientos durante una pequeña eternidad, teniendo así que reprimir llantos y fingir frente al mundo (también frente a sí misma) que todo estaba en orden, que esperaba lo mejor de esta "libertad" intentando que el enojo y el resentimiento funcionen de motor para dejar atrás todo ese mundo y reemplazarlo por algo mejor. Estúpida, merecedora de sufrimiento, enamorada, tierna.
-¿Qué busca?- La que decidió elegirte para hacer el amor por primera vez y se mostraba tan tímida como frágil, pero amabas verla extasiada por esta nueva dimensión que iban descubriendo juntos, a la que le jurabas no haber sentido nunca antes algo igual. -y te creyó-. Es ella misma, pues. De la que le hablaste mal a tus amigos y se burlaron, probablemente también tu nueva compañera. A la que ridiculizaste, a la que detestaste con todo tu ser, de la que te arrepentiste. Quien confió en vos todas sus intimidades, sus agresiones más profundas, su realidad familiar incluso, y termina por provocarte una mezcla de sensaciones que rodean la satisfacción y el asco, lástima y risa. Inmadura, loca, ridícula.
Esa mierda, toda esa mierda que dejaste, era quien te dejaba sólo, te hacía sentir abandonado, no te prestaba atención siendo que te vio más roto que nadie... es quien decidió tomar un camino distinto; se llama Duelo.
Esa triturada versión de mí se disipó en el transcurso del tiempo mismo, lenta y dolorosamente con sus pesadas vigilias, y sus sueños tristes. Fue muriendo un instante a la vez, remediando conmigo misma mis fallas, ahora no te hablo de ella, te hablo de mí, aunque parezca un disparate despersonalizarme así. Después de haber pensado y re-pensado tanto esos revuelos aceptando esa adquisición de experiencia, puedo asegurarte (y asegurarme) que, no hoy, no mañana, pero algún día volveré a pasearme con la plenitud de un niño, volveré a amar con fuerza, con confianza, principalmente a mí misma y a la vida, el mundo retomará colores vivos. No me sirvió de nada intentar llenar huecos vacíos con otros besos u otros abrazos -¡Qué idiotez!- Aunque admita que sos el amor más grande que han presenciado mis días, no implica que no pueda volver a reconstruirme, que no me merezca verme feliz. Y con todo ese amor aún te deseo suerte, aún te doy esperanzas para que tu nueva compañía te renueve; otros ambientes, otra música, otros ojos. Pero lástima me da que intentes aparecer con reclamos, con falsas superaciones, con nostalgias plagadas de resentimiento. No hoy, no mañana, pero algún día habré escalado esta montaña, mientras vos permanecés en el punto de partida, creyendo que retomaste el poder suficiente para arrancarme de tu vida, avaro e indiferente. No es un gesto de vanidad, sólo me gustaría que en alguna vuelta de la vida nos volvamos a ver desde el mismo plano, sin dañarnos, sin enfermarnos.
Hoy sigo en proceso, hoy sigo juntando mis pedazos caídos y destrozados, pero estoy convencida de que empecé, y con fervor me prometo finalizar.
La que por impotencia cometió errores, uno atrás de otro, y que ahora resultan tan extraños como tristes, pero que nunca dejan de ser reales y presentes. Mentirosa, manipuladora, dañina, egoísta.
Quien se pasó días y noches extrañando, y te llevó consigo a todos los lugares por los que pasó, quien esperaba encontrarte y analizaba las posibles reacciones que podrían tener ambos. La que perdonó, siéndole luego imposible soltar recuerdos, risas y sentimientos durante una pequeña eternidad, teniendo así que reprimir llantos y fingir frente al mundo (también frente a sí misma) que todo estaba en orden, que esperaba lo mejor de esta "libertad" intentando que el enojo y el resentimiento funcionen de motor para dejar atrás todo ese mundo y reemplazarlo por algo mejor. Estúpida, merecedora de sufrimiento, enamorada, tierna.
-¿Qué busca?- La que decidió elegirte para hacer el amor por primera vez y se mostraba tan tímida como frágil, pero amabas verla extasiada por esta nueva dimensión que iban descubriendo juntos, a la que le jurabas no haber sentido nunca antes algo igual. -y te creyó-. Es ella misma, pues. De la que le hablaste mal a tus amigos y se burlaron, probablemente también tu nueva compañera. A la que ridiculizaste, a la que detestaste con todo tu ser, de la que te arrepentiste. Quien confió en vos todas sus intimidades, sus agresiones más profundas, su realidad familiar incluso, y termina por provocarte una mezcla de sensaciones que rodean la satisfacción y el asco, lástima y risa. Inmadura, loca, ridícula.
Esa mierda, toda esa mierda que dejaste, era quien te dejaba sólo, te hacía sentir abandonado, no te prestaba atención siendo que te vio más roto que nadie... es quien decidió tomar un camino distinto; se llama Duelo.
Esa triturada versión de mí se disipó en el transcurso del tiempo mismo, lenta y dolorosamente con sus pesadas vigilias, y sus sueños tristes. Fue muriendo un instante a la vez, remediando conmigo misma mis fallas, ahora no te hablo de ella, te hablo de mí, aunque parezca un disparate despersonalizarme así. Después de haber pensado y re-pensado tanto esos revuelos aceptando esa adquisición de experiencia, puedo asegurarte (y asegurarme) que, no hoy, no mañana, pero algún día volveré a pasearme con la plenitud de un niño, volveré a amar con fuerza, con confianza, principalmente a mí misma y a la vida, el mundo retomará colores vivos. No me sirvió de nada intentar llenar huecos vacíos con otros besos u otros abrazos -¡Qué idiotez!- Aunque admita que sos el amor más grande que han presenciado mis días, no implica que no pueda volver a reconstruirme, que no me merezca verme feliz. Y con todo ese amor aún te deseo suerte, aún te doy esperanzas para que tu nueva compañía te renueve; otros ambientes, otra música, otros ojos. Pero lástima me da que intentes aparecer con reclamos, con falsas superaciones, con nostalgias plagadas de resentimiento. No hoy, no mañana, pero algún día habré escalado esta montaña, mientras vos permanecés en el punto de partida, creyendo que retomaste el poder suficiente para arrancarme de tu vida, avaro e indiferente. No es un gesto de vanidad, sólo me gustaría que en alguna vuelta de la vida nos volvamos a ver desde el mismo plano, sin dañarnos, sin enfermarnos.
Hoy sigo en proceso, hoy sigo juntando mis pedazos caídos y destrozados, pero estoy convencida de que empecé, y con fervor me prometo finalizar.
domingo, 5 de febrero de 2017
El jefe
Sentirse
quebrado, mudo, golpeando paredes de vecinos que no escuchan, y el maldito jefe que te interrumpe el descanso todos los días a la misma
hora. A su vez he de pensar qué sería sin esos, mis vecinos, sin el jefe, o sin el
perro que me devuelve la vigilia en cada media noche, o de los cigarros que rompen la inactividad vacía, si al fin y al cabo
estaría nuevamente sola con mi cuasi demencia que pasea en mí, pues la transforman en algo
similar a cenizas esparcidas en el viento de un desierto, pero que luego vuelven en una nube de humo. Hoy estoy bajo la
misma luz amarilla de todas las noches, atrapada en los mismos acordes y
melodías de acurrucan por un rato mi paz, pero no perduran porque como todo, se
disipa, desaparece y queda fijado en el tiempo que alguna vez estuvo acá
conmigo. Me quedo analizando hasta qué punto no me dolieron ciertas partidas, en qué
momento cambié mis objetivos de búsqueda, qué perdí en el trayecto, qué opción triunfó en cada disyuntiva, cuál no. ¿Qué puedo esperar del mundo, de su riesgo y el riesgo de mí misma? (¿Y el mar que
dejé a mil kilómetros de distancia? No es más que un recuerdo que cada vez se disuelve más en información basura) ¿Qué esperar de otras corduras, de otras
demencias? De la supuesta maleabilidad de la realidad, del pasado, de la
inocencia o de la esperanza, de mis limitaciones físicas, del peso de mis
emociones y la vagueza de mi intelecto.
Intento desprenderme de aquellas dependencias que me trajo, intentando cantar lo más fuerte posible, aún cuando sé que sólo quedará en mis oídos por un corto tiempo, ni siquiera quedará en mi memoria. -esa traidora-. El cariño de mis vecinos es imperceptible, aún cuando sé que preguntan por mí, y observan mis horarios. Hoy no me basta con estar sólo conmigo, pero no tengo otra opción. Y no es hasta que decido tomar las riendas de una vez por todas, y pensar en proyectar lo que en tiempos de fluidez brotó espontáneamente de mi pasión y de mi motivación. Enlazarme otra vez con ello, con el anhelo de algún día caminar con la plenitud de una vida simple. ¿Pero no es justamente eso lo que me llevó a la crisis? Algo tenía por aprender, por sufrir, y por crecer. Aún así no puedo abandonar los tratos con el jefe, son las ataduras de ese ser que no me admite borrar las bases en que lo forjé.
lunes, 1 de febrero de 2016
Jueces
Ahora quiero hacer una pausa para hablar de aquellas limitaciones inconscientes, natas del ser humano, y no es con ánimo de crítica o desprecio hacia tal actitud, sino una invitación a tener en cuenta esos pequeños instantes donde podemos evitar caer de nuevo en pequeños pozos de amargura en los que nosotros mismos nos sumergimos, pero estamos tan acostumbrados que ni lo notamos. Es de la escuela, entre familia, entre amigos, en soledad, del internet, de la sociedad, de la desinformación, del miedo, del repliegue, de la superficialidad de sobrevivir de la opinión del otro... ¿De qué hablo? De los prejuicios, no sólo hacia las personas y sus mañas comunes de las que se hablan seguido, tales como tatuajes, color de piel, forma de vestir, etcétera. Sino, a muchas experiencias en la vida, desde escuchar una banda musical, hasta animarse a una nueva forma de encarar el día con cada acción que deliberamos a cada minuto y hora del mismo, con cualquiera sea la decisión que nos haga salir de la costumbre, o del encasillamiento ajeno. Estás, diariamente, cordialmente invitado a preguntarte lo siguiente:
¿Es realmente como yo lo creo? ¿Tengo fundamentos para pensar o criticar algo? ¿Estoy influido por un tercero? ¿Qué pasa si pruebo descubrir algo distinto? ¿Qué pasa si me gusta y me hace bien?
¿Puedo dejar de crear creencias previas sin saber mejor lo que se siente llevar a cabo "tal o cual cosa"?
Esta última pregunta, viene con la intención de saber, en primer lugar, que a veces, ese sentimiento de rechazo, nos hace una pintita negativa en el maquinar diario, (y lo digo sin caer en clichés "hippones") y no hay peor enemigo que la auto-mal-pre-disposición..
auto
mal
pre
disposición
y en segundo lugar, para dejar la principal semilla que intento sembrar con este texto, es ser consciente de lo mucho que nos perdemos
lo mucho que podríamos disfrutar
lo mucho que podríamos ser un poquito más felices
sólo por pre-juicios, por tener una falsa sensación de asimilación terminada, por no interesarnos de verdad, por ser egoístas con el entorno mismo.
Dejémonos llenar de esas cosas, y no de lo que piensa u opina un tóxico inseguro que está al lado nuestro. A despojarse, no creemos más limitaciones de las que ya nos pone la vida.
Sé tu juez, viví tu vida, viví tu juicio en su momento, sin prever.
¿Es realmente como yo lo creo? ¿Tengo fundamentos para pensar o criticar algo? ¿Estoy influido por un tercero? ¿Qué pasa si pruebo descubrir algo distinto? ¿Qué pasa si me gusta y me hace bien?
¿Puedo dejar de crear creencias previas sin saber mejor lo que se siente llevar a cabo "tal o cual cosa"?
Esta última pregunta, viene con la intención de saber, en primer lugar, que a veces, ese sentimiento de rechazo, nos hace una pintita negativa en el maquinar diario, (y lo digo sin caer en clichés "hippones") y no hay peor enemigo que la auto-mal-pre-disposición..
auto
mal
pre
disposición
y en segundo lugar, para dejar la principal semilla que intento sembrar con este texto, es ser consciente de lo mucho que nos perdemos
lo mucho que podríamos disfrutar
lo mucho que podríamos ser un poquito más felices
sólo por pre-juicios, por tener una falsa sensación de asimilación terminada, por no interesarnos de verdad, por ser egoístas con el entorno mismo.
Dejémonos llenar de esas cosas, y no de lo que piensa u opina un tóxico inseguro que está al lado nuestro. A despojarse, no creemos más limitaciones de las que ya nos pone la vida.
Sé tu juez, viví tu vida, viví tu juicio en su momento, sin prever.
x
Sobretejado
Todos los días transcurre su vigilia mirando el declinar de los colores que llevan del día a la noche.
Se tendía, miraba el cielo y hacía esfuerzo por interesarse. La peculiar brisa de verano golpeando su espalda, a esa hora, indicaba sólo una cosa: venía la noche, pero supo por su color que no era la misma que empieza su función cada 24 horas.
Hacía aún más esfuerzo por desviar el curso de sus pensamientos. Intentaba oír su latir en ese entonces. No podía imaginar que aquel leve ruido pudiese cesar nunca.
Lo acompañaba desde hace tiempo.
Tal vez no era el de su corazón.
"Nunca he tenido verdadera imaginación". Sin embargo, trataba de construir en su mente el segundo determinado en que ese temblor no sólo fuera suyo, o de un espectro en el cielo, o de la paulatina claridad del alba.
Sino también de ella, quién sabe dónde se encontraría ahora.
Se tendía, miraba el cielo y hacía esfuerzo por interesarse. La peculiar brisa de verano golpeando su espalda, a esa hora, indicaba sólo una cosa: venía la noche, pero supo por su color que no era la misma que empieza su función cada 24 horas.
Hacía aún más esfuerzo por desviar el curso de sus pensamientos. Intentaba oír su latir en ese entonces. No podía imaginar que aquel leve ruido pudiese cesar nunca.
Lo acompañaba desde hace tiempo.
Tal vez no era el de su corazón.
"Nunca he tenido verdadera imaginación". Sin embargo, trataba de construir en su mente el segundo determinado en que ese temblor no sólo fuera suyo, o de un espectro en el cielo, o de la paulatina claridad del alba.
Sino también de ella, quién sabe dónde se encontraría ahora.
jueves, 29 de octubre de 2015
Huecos
Prefiero dejar que el sol
me queme la piel por hoy.
Disfruto de mí y mi propia compañía,
de alguna u otra forma
busco sanarme.
Apropiándome de mi estado,
el día ya no me alcanza,
tampoco me sobra,
porque poco es lo que me importa.
Ignoro los cantos vaciós,
huecos,
que todos los días están,
siempre allí por igual
para cualquiera que se siente a escuchar.
Tacho sin recelo
y borro mientras hago
palabras exhaustas
de migraña indolora
pero bastante ruidosa.
Solo aquel ave de mar
que despierta con el sol
y se va de la orilla
sin dejarme descansar,
hoy prolifera frases
me invito a redactar
y fricción de espíritu descargar.
me queme la piel por hoy.
Disfruto de mí y mi propia compañía,
de alguna u otra forma
busco sanarme.
Apropiándome de mi estado,
el día ya no me alcanza,
tampoco me sobra,
porque poco es lo que me importa.
Ignoro los cantos vaciós,
huecos,
que todos los días están,
siempre allí por igual
para cualquiera que se siente a escuchar.
Tacho sin recelo
y borro mientras hago
palabras exhaustas
de migraña indolora
pero bastante ruidosa.
Solo aquel ave de mar
que despierta con el sol
y se va de la orilla
sin dejarme descansar,
hoy prolifera frases
me invito a redactar
y fricción de espíritu descargar.
sábado, 26 de septiembre de 2015
De vos
Vení. Amame.
Estoy aquí.
Quisiera que para siempre.
Te invito a que seamos, y a que me mires,
a que mires el sol de esta penumbra.
Dame luz.
Revivime.
Amame.
Estoy aquí.
Quisiera que para siempre.
Te invito a que seamos, y a que me mires,
a que mires el sol de esta penumbra.
Dame luz.
Revivime.
Amame.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)