del polvo venimos

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lunes, 1 de febrero de 2016

Jueces

Ahora quiero hacer una pausa para hablar de aquellas limitaciones inconscientes, natas del ser humano, y no es con ánimo de crítica o desprecio hacia tal actitud, sino una invitación a tener en cuenta esos pequeños instantes donde podemos evitar caer de nuevo en pequeños pozos de amargura en los que nosotros mismos nos sumergimos, pero estamos tan acostumbrados que ni lo notamos. Es de la escuela, entre familia, entre amigos, en soledad, del internet, de la sociedad, de la desinformación, del miedo, del repliegue, de la superficialidad de sobrevivir de la opinión del otro... ¿De qué hablo? De los prejuicios, no sólo hacia las personas y sus mañas comunes de las que se hablan seguido, tales como tatuajes, color de piel, forma de vestir, etcétera. Sino, a muchas experiencias en la vida, desde escuchar una banda musical, hasta animarse a una nueva forma de encarar el día con cada acción que deliberamos a cada minuto y hora del mismo, con cualquiera sea la decisión que nos haga salir de la costumbre, o del encasillamiento ajeno. Estás, diariamente, cordialmente invitado a preguntarte lo siguiente:
¿Es realmente como yo lo creo? ¿Tengo fundamentos para pensar o criticar algo? ¿Estoy influido por un tercero? ¿Qué pasa si pruebo descubrir algo distinto? ¿Qué pasa si me gusta y me hace bien?
¿Puedo dejar de crear creencias previas sin saber mejor lo que se siente llevar a cabo "tal o cual cosa"?
Esta última pregunta, viene con la intención de saber, en primer lugar, que a veces, ese sentimiento de rechazo, nos hace una pintita negativa en el maquinar diario, (y lo digo sin caer en clichés "hippones") y no hay peor enemigo que la auto-mal-pre-disposición..
auto
mal
pre
disposición
y en segundo lugar, para dejar la principal semilla que intento sembrar con este texto, es ser consciente de lo mucho que nos perdemos
lo mucho que podríamos disfrutar
lo mucho que podríamos ser un poquito más felices
sólo por pre-juicios, por tener una falsa sensación de asimilación terminada, por no interesarnos de verdad, por ser egoístas con el entorno mismo.
Dejémonos llenar de esas cosas, y no de lo que piensa u opina un tóxico inseguro que está al lado nuestro. A despojarse, no creemos más limitaciones de las que ya nos pone la vida.
Sé tu juez, viví tu vida, viví tu juicio en su momento, sin prever.

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