Viento, el frío del sur
surge como en tu mirada
el roce más dulce.
Eterno sea;
como mi brazo en tu pecho,
tus manos calando mis hombros,
sólo viéndome, la hoja seca que reluce.
Y Así tu música, tu arte, tu sencilla oración,
y tu amor, me hace despertar,
como el viento otra vez en mi cara.
Eterna sea su celebración,
que nada te impida volver a bailar.
Ya estamos aquí,
en el lugar preciso
donde las palabras sobran
No estás más que conmigo
y con mi enamorado, el viento.