del polvo venimos

del polvo venimos

sábado, 26 de septiembre de 2015

Hablamos

Esta edad
fogosa, brillante, deslumbrante, depresiva, dulce, doliente, excitante, desafiante.
¿No es sino, irónicamente perfecta para alojar nuevos entes? Tener siempre pendiente ese "a saber", ¿Qué es eso que tanto nombran, que tanto le llama la atención al común humano, llevándolo a una infinita búsqueda críptica, a la inconformidad, que resulta también ese mágico tinte energético que hace al cuerpo en el andar diurno. -y en el insomnio previo al alba-
Tanto replanteo de la vida, del futuro, de la libertad y el libertinaje, límites, relaciones, el otro, yo, yo mismo, dónde, cuándo y porqué. ¿Y qué lugar sobra?
Ésta es una fácil caída errónea. Ello es anterior a todo.
Hablamos del amor.
Siempre hay un sentimiento de estreno, nuevos sueños en la galera, pues sin ellos el fracaso duele aún más profundo. Habrán muchos brazos, muchas espaldas, muchas clavículas para besar, pero escasos, si es que no únicos, los seres con los que conjuntamente habremos de concebir montañas, y construir puentes de vida. El deseo de despertar cada mañana con calidez, y el de otros despertares más...

Esto no se descubre sino, con el andar, con la pasión por la vida misma.
Despegá. Animate a amar. Dejáte amar.
Viajá y no saques fotos, guardá las huellas donde más las necesites.